grano de ketchup

A cargo del Pastor Karpatofstenes y sus pésimas palabras.

Hermanas y hermanos: hoy es domingo si y solo sí ayer fuese sábado. ¡Cierto! esto no es ninguna novedad; pero no estoy hoy aquí para exponer novedades, para eso está el señor del tiempo o, en todo caso, meteored.

Hoy aquí yo estar para parabolear un toke, un momento, para reflexitivizar un instante, solamente, no les pido más porque sé que no lo soportarían, porque son infieles, incrédulos y perezosos. Por eso y no por otra razón vamos a ir directamente al grano, pero no al famoso grano de mostaza, ilustre y religioso, sino que hablaremos hoy de un grano marginal, muy real, hablaremos de ese grano que nadie es capaz de ver, un grano ignoradoe ignorante. Nadie lo quiere, nadie lo odia, nadie sabe para qué sirve, por qué está allí, cuál es la razón de su existencia, para qué ha venido al mundo, a nuestro mundo, a un mundo de no-granos…¿acaso solo para endulzar el panchito?

Quiero decirles algo y se los digo de una: ese grano marginal es el gran grano de ketchup. ¡Fijaos qué tamaño tiene! ¡Es grandioso! Es como un grano de mostaza pero más grande y tiene mayor poder cubritivo, no obstante… qué pasa… sucede que nadie lo quiere, nadie lo ama, oremos por él, alabemos-lo, abramos-los nuestros corazones, nuestros hígados y pulmones; todas y todos los días pongámosle una gota de ketchup a nuestra vida:

¡aleluya, vamos a ponerle ketchup a nuestra vida!

pongo mi grano de ketchup en mi ketchup
Pongo ketchup en mi ketchup, amén.

Hermanas y hermanos, vamos a ver de qué se trata la parábola del grano de ketchup. Ese grano de ketchup se encontraba en el campo de un productor, digo yo que un hombre rico, que no sabía lo que era la miseria, el hambre, la discriminación. De pronto hay una lluvia fuerte, un aguacero, una tormenta de agua y de viento. Una lluvia de yugo y de esclavitud, una lluvia de opresión y de esclavitud. Amén.

Y al grano de ketchup no le quedó más remedio que juntarse con los granos de mostaza. Garrrón total. Y el grano de ketchup dijo,

“¡ay de mi! ¡Qué terrible! ¡Qué mala onda que haya caído en este grupete de engreídos!”

Pero ese grano de ketchup no se desmoralizó. No se deprimió, no se asustó, no tuvo miedo y no abandonó la esperanza. En aquel momento pensaba el grano de ketchup:

“¿Acaso no hay otra salida? ¿Qué van a decir mis vecinos cuando me vean con los granos de mostaza? ¿qué voy a hacer yo ahora?”

ketchup 5
Pase de ketchup directo al cielo

Es una cuestión muy simple, pero que puede tener múltiples respuestas, múltiples síntomas, múltiples procedimientos resolutivos. Hay hombres y mujeres que en una situación como esta se dan vuelta y deciden comerse a los granos de mostaza. Pero, ¡ay, qué terrible! Por suerte no son todos así. Hay otros que se esfuerzan en encontrar una salida mejor, en buscar una manera, en hacer algo positivo. Aleluya.

Hasta que por fin el aguacero cesa y se abren las nubes al rimbombante cielo despejado, cálido y soleado… aleuileuuuuuia!! iuuupi!! y lo que se ve es lo que no se había visto nunca. Ahí está el grano de ketchup que ha echado raíces y se ha convertido en un gran gran árbol de ketchup, que es, como saben, un árbol de buena madera. Se ha convertido en un gran grano de ketchup listo para engendrar otros tan dulces granos como él. Las ketchup, amigues, son un vivo ejemplo de lo que preguonamos hoy. Amén..amén-monos les unes a les otres.

las ketchup
¿Las kechup?

M’hijos!, el ketchup que ustedes ven aquí -o sea, esta mancha en mi remera-, y el grano de ketchup que no está acá ahora mismo, son uno solo, ese grano es el mismo grano que vive y pernocta en cada une de nosotres, que somos como envases de amor y tomatoes con azúcar.

El mismo grano que se ha transformado, se ha convertido, se ha industrializado milagrosamente en un grano que no tiene nada en común, ni siquiera el mismo color, con los granos de mostaza.

Así sea, alabaros los unos a los otros, pagaros mutuamente los impuestos y lavaros las manchas de ketchup antes de que se sequen, por favor, porque después no salen.

Fins proper diumenge. NomásenMondowebo

Vengo de Karpatonia Planet. Vivo en la Tierra desde los 8 años de edad. Cursé toda la primaria en la 504 de Balvanera. El secundario en la Escuela Media nº3, también de Balvanera. Después me mudé a Munro y estudié la carrera de Letras. Quiero ser escritor y escribir novelas de karpatonianos para vender allá en mi planeta. Mientras tanto me gano la vida como cronista de "cosas raras". Me gusta la limonada sin azúcar. "Hnrugrthsny fkulpwpq" (significa "saludos cordiales" pero en mi idioma jejej).

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